No te detengas

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Walt Whitman

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Para recordar….

Yo soy yo, Tú eres Tú
Tú haces lo Tuyo, Yo hago lo Mío
Yo no vine a este mundo para vivir
De acuerdo a tus expectativas
Tú no viniste a este mundo para vivir
De acuerdo con mis expectativas
Yo hago mi vida, Tú haces la tuya
Si coincidimos, será maravilloso
Si no, no hay nada que hacer.

Fritz S. Perls (1893-1970)

V : El Signo

No hables a todos de las cosas bellas esenciales.
No arrojes Margaritas a los cerdos. Desciende el nivel de que interlocutor, para no humillar ni desorientar.
Se frívolo con los frívolos…; pero de vez en cuando, como sin querer, como sin pensarlo, deja caer en su copa, sobre la espuma de frivolidad, el pétalos de rosa del Ensueño.
Si no reparan en el, recogerlo y vete de su lado, sonriente siempre: es que para ellos aún no llega la hora.
Mas, si alguien coge el pétalo, como a hurtadillas, y lo acaricia, y aspira su blando aroma, hazle enseguida un discreto signo de inteligencia…
Llevale después aparte; muestra de alguna o algunas flores milagrosas de tu jardín; háblale de la divinidad invisible que nos rodea… Y dale la palabra del conjuro, el ¡Sésamo, ábrete!, de la verdadera libertad.

Amado Nervo Sigue leyendo

Un poema sobre Los espejos

Me he encontrado este poema que me parece sencillamente espectacular, es de Jorge Luis Borges, de mis autores mas enigmáticamente favoritos.

Los espejos

Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos

sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita
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Todo está haciendose – Amado Nervo

Todo está IN FIERI, todo está haciéndose.
No ves nunca nada en su totalidad.
Cuando temes un suceso, en realidad tu temor no se refiere al suceso
que no puedes conocer ni en su integridad ni en su intensidad;
se refiere a lo que alcanzas de su visión lejana.

Es, por tanto, absurdo temer algo que todavía no sucede,
que ignoras si sucederá y cómo sucederá.
Y es igualmente absurdo juzgar
la vida, el mundo, el pasado y el presente,
por lo que ves desde tu pequeño, desde tu estrecho balcón.

Nada hay ilógico en la existencia;
pero has de advertir que la lógica de un hecho no aparece sino
cuando éste se realiza del todo
y puedes aislarlo in mente de los demás hechos …

La serenidad ante los sucesos es, por lo tanto, la más natural,
la más congruente, la más humana actitud del hombre.

La naturaleza, por su parte,
nos prepara a sufrir el suceso cuando éste llega, no antes.
Por eso tenemos miedo de lo que no ha sucedido aún,
y sabemos siempre soportar lo que está sucediendo,
aun cuando sea la muerte misma.

Amado Nervo