Historias Diana Uribe

Buenas noches gente, bueno en esta ocasión les traigo algo bieen bacano que me parece que a mas de uno le gustará, bueno, la primera vez que escuché a esta señora hablar, fue al poco tiempo de lo del 11 de septiembre en las noticias y hable y hable de los chiitas y bueno contaba con una facilidad y elocuencia las historias que era difícil no prestarle atención, luego supe que tenía un programa en Caracol Radio a las 10 de la mañana todos los domingos y que por una hora contaba a su estilo alguna historia de la Humanidad. La forma como cuenta Diana Uribe es tan amena que no parece historia no sé, es muy entretenido y uno se entera de cómo ocurrieron muchas cosas.  Y bien, pues acá pueden descargar de mediafire los audios de muchos de los programas y esto lo encontré en el blog llamado La bitacora de Malice así pues yo ya los estoy bajando para escucharlos poco a poco, porque el programa eso pocas veces le atino a la hora.

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Aforismo

Descripción del carácter de una persona que conozco:  Su cuerpo de esta tal conformación que hasta el peor de los pintores lo dibujaría mejor a ciegas y, a caso, le daría menos volumen a ciertas partes. Nuestro hombre se sintió mas o menos satisfecho de su salud, porque aunque esta no sea óptima, él posee el raro don de aprovechar al máximo los días de buena salud. Su mas fiel compañera es su imaginación, que jamás lo abandona. Acostumbra apostarse detrás de la ventana con la cabeza apoyada en las manos: entonces los transeúntes solo ven en él a una víctima melancólica de un ataque de tortícolis, mientras él se dice recatadamente que se ha dado el gusto Sigue leyendo

Tautología

“Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo – dijo un soldado a su teniente. “¡Permiso denegado!”, -replicó el oficial-.

“No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto.”

El soldado haciendo caso omiso de la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó malherido, transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso: “Ya le dije yo que había muerto!!!. Dígame, ¿merecía la pena ir allá para traer un cadáver?”.

Y el soldado, malherido, respondió: “Claro que sí, señor!. Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: “Estaba seguro que vendrías”.