V : El Signo

No hables a todos de las cosas bellas esenciales.
No arrojes Margaritas a los cerdos. Desciende el nivel de que interlocutor, para no humillar ni desorientar.
Se frívolo con los frívolos…; pero de vez en cuando, como sin querer, como sin pensarlo, deja caer en su copa, sobre la espuma de frivolidad, el pétalos de rosa del Ensueño.
Si no reparan en el, recogerlo y vete de su lado, sonriente siempre: es que para ellos aún no llega la hora.
Mas, si alguien coge el pétalo, como a hurtadillas, y lo acaricia, y aspira su blando aroma, hazle enseguida un discreto signo de inteligencia…
Llevale después aparte; muestra de alguna o algunas flores milagrosas de tu jardín; háblale de la divinidad invisible que nos rodea… Y dale la palabra del conjuro, el ¡Sésamo, ábrete!, de la verdadera libertad.

Amado Nervo

Hace unos días hablando con un amigo, en sus palabras a modo de manifiesto sobre la vida y cosas que le pasaban, terminé recordando este poema, que en algún momento ya le había mostrado y le había gustado una que otra frase, ahora después de lo que hablamos la otra vez, creo que a interiorizado su significado y lo entenderá mejor cuando lo vuelva a leer. El caso es que ha sido reconfortante oír en las palabras de mi amigo, la idea de El Signo.

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